18.03.2023
Me habría encantado que las cosas hubieran salido de otra manera y que el mundo no hubiera cambiado con un despropósito tan voraz.
El amor es algo intangible y que no todos podemos atrapar con los dedos podemos entregarle todo nuestro ser a alguien pero ni siquiera sería nuestro propio ser porque ni siquiera nosotros mismos nos conocemos.
Puede que sea una maníaca o puede que sea un ser natural que vive autoflageándose por pecados que realmente nunca cometió cual mártir sumergido en sus propios pensamientos y sentimientos de culpa.
Me encantaría poder amar de mil maneras porque llevo tantos años albergando odio dentro de mi pecho que lo único que quiero ahora mismo es explotar de amor y poder sentir a cada ser humano en su propia esencia pero eso es algo que escapan de la comprensión de unos pocos y que no logran entender que a veces las cosas fragmentadas funcionan mejor que en una sola Constitución.
Como cuando encuentras un mineral y sabes que tienes que romperlo para extraer todas las piedras preciosas, la humanidad está obsesionada con mantener la piedra completa porque piensa que tiene más valor así pero nunca van a alcanzar a comprender la verdadera belleza interna de dicha piedra si no la destruyen para que aflore de ella todos esos minerales y piedras preciosas que alumbrarán nuestro camino y nos harán sentir auténticamente vivos.
En esta ruta de la sanación me he abierto un par de heridas indagando por la selva y raspándome con algunas ramas de las cuales su veneno se ha adherido a mi piel y aun así no me importa y aun así volvería a cruzar esa frondosa selva llena de criaturas de experiencias de olores de incertidumbres porque me encantó ese momento en el que me sentí tan viva y ahora lo único que me queda es lamer las heridas que quedan sobre mi piel.
Ojalá pudiera lamer las heridas ajenas y sanar a todos aquellos que se atrevieron a pasar por la frondosa selva o los que incluso ni se atrevieron a entrar pero en este mundo la única salvación y la única mano a la que podemos aferrarnos es a la nuestra propia.
Marzo es el mes de la bestia donde comienza la primavera y donde comienza la verdadera vida salvaje donde todo cobra vida donde las plantas comienzan a resurgir de la gran escala impregnada y seca que dejó el invierno y por ello este mes es el comienzo de tantos ciclos que se abren y se cierran y solo falta que llegue el final de marzo para que el verdadero animal resurja de su cueva y entre en esa frondosa selva para quedarse.

