26.02.2022

 Se tumba reciente sobre la mullida hierba y por fin comprende que las gotas de la lluvia sólo tienen la benévola intención de calmar el ardor de sus heridas.

En cenizas se queda mientras se convierte en una con Madre, se va hundiendo su cuerpo sobre la tierra y las ramas y brotes la van abrazando para atraparla en un humilde abrazo de bienvenida.

Cierra los ojos y explora todo aquello que pasa sobre ti y no percibes, deja una suave huella sobre el camino para que el peregrino sepa seguir su travesía y encontrar el sendero de la incertidumbre donde yaces tú, humilde criatura, fantasma de lo físico, espectro de lo temporal.

Que halle el mayor de los tesoros cuando al final de las grietas pueda ver tu presencia y escandalizarse con semejante descubrimiento. Ahí andas, abrazando a la nada porque nada es y nada se siente. Eres una pieza más del camino, un ladrillo amarillo más que te dirige a donde el corazón, el valor y la sabiduría.

Del ayer, el mañana, y el ahora.

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