15 dic 2012

Vamos a hablar de mí.
dijo, y bueno, yo me quedé mirando las marcas de humedad de la pared.
Te quiero, dice, como si fuera fácil decirlo, como si supiera que a mí, en cambio, me cuesta admitirlo.
Y entonces pensé que a lo mejor no es que me cueste, tal vez, no le quiero. Pero ¿y si no me quiere a mí aunque lo diga?

Y de repente lo oigo: tic, toc, tic, toc, tic, toc...
sonando en mi cabeza: tic, toc, tic, toc, tic...

Y cuando dejo de escuchar, han pasado dos meses ¿o tres?
¿existe la posibilidad como fórmula de cambio?
¿el tiempo te dice NO ES POSIBLE o simplemente ESPERA UN POCO MÁS?
No lo sé
De hecho, sigo mirando la humedad de la pared

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